La Cueva de las Manos
Situada en la provincia de Santa Cruz, entre las poblaciones de Perito Moreno, del lado de Los Andes y Pico Truncado hacia el este, la Cueva de las Manos del Alto Río Pinturas, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la UNESCO, en el año 1999.
Es un sitio arqueológico y de pinturas rupestres que se encuentra en el profundo cañadón de este río y sus figuras rupestres estarían fechadas en 10.000 a. C. en aquellas de sus inscripciones más antiguas.
Las dataciones de estas figuras y otras descubiertas en distintas regiones de Sudamérica, asisten de razón a quienes propugnan que el poblamiento de América no es tan reciente como se pretende plantear.
Para los excursionistas se trata de una visita muy grata no solo por la visión de las figuras pre históricas sino también por el entorno del valle del Río pinturas por el que se accede a la entrada de la cueva.
Siga conociendo la Cueva de las Manos y al finalizar, si quiere ampliar la información, envíenos un comentario, nuestro experto de la región se lo contestará, dándole respuesta a su pedido de detalles.
Temas y técnicas
Como ocurre con estas expresiones prehistóricas en todo el mundo, aquellos clanes reproducían en sus pinturas elementos relacionados con la vida cotidiana correspondientes a sus características como pueblos cazadores recolectores.
El tema que le da nombre, “las manos”, las más célebres y antiguas siluetas en negativo está repetido en 829 figuras, en ciertos casos superpuestas. Para conseguirlas se utilizaron métodos de aerografía utilizando los huesos de los animales horadados.
También hay siluetas de animales (guanacos y choiques) principales componentes de la dieta de los antiguos pueblos y también aparecen escenas de la caza colectiva de estos animales. La representación de la figura humana se encuentra con menor frecuencia y sus formas son lineales, apenas esbozadas.
De una tercer etapa y más reciente en el tiempo (7000 años a. C.?) aparcen los motivos geométricos (principalmente espirales) que estarían representando simbólicamente a ignotas deidades. Los gama de colores dominante son rojo, ocre, amarillo, verde, blanco y negro. Se los confeccionaba con frutos, plantas y rocas molidas.
Ese gran descubridor de la Patagonia que fue el Perito Francisco Moreno, dio con la cueva y quedó asombrado por el arte pictórico rupestre que se encontró, en 1876.
Cueva de las Manos: Palabras de una experta
La Licenciada Susana Bosio, Docente de la Universidad del Salvador de Buenos Aires, es profesora. especializada en historia del arte y escultora. De su artículo sobre estas obras prehistóricas destacamos los siguientes párrafos:
Resulta sumamente interesante saber cómo y con qué elementos fueron realizadas estas pictografías rupestres, que más allá de su innegable valor histórico tienen también un valor plástico puesto que aún hoy nos sorprenden por su poficromía y su síntesis.
En primer lugar, debemos decir que utilizaron todos los elementos naturales a su alcance para la reafización de las mismas, moliendo en morteros las rocas del lugar transformándolas en polvos minerales de diferentes colores; hematitas para el rojo, limonitas para el amarillo, malaquitas y azuritas para azules y verdes, fuego mezclándolas con líquidos como agua u orina o grasa de origen animal.
Utilizaron también algunos pigmentos de origen vegetal, como el carbón molido para el negro y raíces trituradas para marrones y grises. Una vez preparadas las pinturas, éstas se aplicaban directamente con los dedos, con una espátula o con pincel hecho de hojas fíbrosas deshilachadas, o con pelos de cerda de animales silvestres.
La mayoría de estas pictografías aparecen en lugares recónditos y abrigados, a veces de muy difícil acceso debido a que su realización estaba estrechamente ligada a prácticas mágico-religiosas propiciatorias de la fertilidad, la reproducción, la caza o medicina ritual.
Es importante aclarar que manos en negativo y positivo como las que se encuentran en esta cueva de la Patagonia, aparecen en múltiples y antiquísimas pinturas rupestres de Europa, Africa y Australia.
Esto nos hace pensar en una base conceptual común, ya que como dice Emmanuel Anati sobre “‘El Arte de los Comienzos”‘ en su artículo escrito para “El Correo de la UNESCO”, “Ias investigaciones realizadas ponen de manifiesto una serie de constantes en el arte rupestre de todos los continentes: utilización de técnicas y de colores similares, temas restringidos y repetitiívos, formas semejantes de asociación, el mismo tipo de lógica, reiteración de una gama de ideogramas simbólicos y más aún, representación simultánea de pictogramas, ideogramas y psicogramas.”
Estas pinturas rupestres tienen un sentido simbólico muy profundo, ya que el arte en sus comienzos tiene una significación muy distinta de la actual; el arte nace como parte de la vida del hombre, como una necesidad mágico-religiosa que tiene que ver con la fertilidad, la reproducción, la caza, la posesión y dominio de los animales y del territorio, es decir con la vida y la muerte.
Finalmente cabe preguntamos si la utilización de la mano como temática actual en el arte, no será una prueba del anhelo de reintegrar el símbolo a su lugar legítimo en nuestras vidas.
O quizás los artistas modernos, inmersos en ésta sociedad globalizada y cada día más tecnificada, necesitan volver a evocar imágenes primitivas para sencillamente volver a sentir y transmitimos lo que sienten. O tal vez, ambas cosas.






